Economía global se recupera pero asoman amenazas y desafíos en el horizonte
Tras el desplome que se produjo en 2020 por la pandemia del covid-19, la economía mundial registra este año una recuperación de sus niveles de actividad, aunque es “lenta, escalonada y desigual”, según comentaron expertos consultados por CRÓNICAS. Si bien China y EEUU parecen empujar la reactivación, existen riesgos en el horizonte cercano, cómo la aceleración de la inflación, el aumento de la deuda global, o la fatiga de algunos indicadores de actividad. Para Uruguay, se destacaron las fortalezas institucionales, pero se advierten por importantes desafíos a enfrentar, siendo la generación de empleo, el más reiterado.
Por Ignacio Palumbo | @ignacio_palumbo
La economía global está en un proceso de repunte luego de la profunda crisis que significó el covid-19 para el mundo entero. Estados Unidos (EEUU) y China lideran la recuperación, mientras que Europa los sigue con algunas dificultades pero haciendo lo mejor por salir adelante. Mientras tanto, los países emergentes se benefician por las bajas tasas de interés y buscan, también, recuperarse de las caídas. Sin embargo, no todo es bonanza. El crecimiento estadounidense viene a la par de un posible riesgo inflacionario debido a las importantes emisiones de dinero que hace y a presiones sobre el sistema de producción, y China muestra algún indicio de fatiga en sus indicadores de actividad. Ante esta coyuntura global compleja, CRÓNICAS acudió a diversos expertos para analizar el panorama mundial según las distintas regiones, y cómo se posiciona Uruguay en el medio de todo. Así está el mundo Matilde Morales, economista de PwC, señaló que la salida del covid-19 —a la que denominó “pandexit”— está resultando “lenta, escalonada y desigual”. Esto se debe a diferencias en las políticas sanitarias adoptadas entre los distintos países, surgimientos de nuevas cepas, así como también políticas fiscales y monetarias distintas según cada nación. En este sentido, expresó que, si bien no hay tanta incertidumbre como hace un año atrás, sigue habiendo “niebla'' porque la pandemia todavía no terminó y pueden todavía llegar nuevas olas de contagio. Morales destacó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento del 6% a nivel mundial, pero a ritmos desiguales entre países. Además, añadió la experta de PwC, “pese a este crecimiento, sólo dos de cada cinco economías -de las 194 que informa el FMI- se encontrarán por encima de niveles precovid-19”. Por su parte, Gabriela Mordecki, del Instituto de Economía de la Universidad de la República (Iecon-Udelar), comentó que el factor del resurgimiento de la pandemia podría generar una corrección a la baja en las proyecciones realizadas. Tanto Mordecki como Pablo Moya, economista de Oikos, y Agustín Iturralde, director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), destacaron el comportamiento mostrado en los últimos meses por los precios internacionales de los commodities, cuyo aumento es beneficioso para Uruguay. Sin embargo, la experta de PwC puntualizó que hay una heterogeneidad en cuanto a los sectores. El turismo, por ejemplo, es de los más afectados, y continuará repuntando a un ritmo menor que otras actividades. Según un informe que publicó hace unos días la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) junto a la Organización Mundial del Turismo (OMT), no se espera volver a los niveles de afluencia turística internacionales previos a la pandemia hasta 2023 o incluso después, indicó Morales. Los dos gigantes Las grandes emisiones de dinero por parte de EEUU generan un riesgo de aumento inflacionario, concordaron Mordecki, Iturralde y Moya. Esto traería como consecuencia, según Mordecki, un aumento en el valor del dólar, o, para Moya, la creación de “burbujas especulativas en otros mercados”. Allí también entra la duda, según Iturralde, de qué tan rápido la Reserva Federal (Fed) comenzará a atender el objetivo de inflación y subir las tasas de interés. Por ahora se mantendrán hasta que se llegue a una situación cercana al pleno empleo, pero “queda la duda de si esto va a ser realmente así” y qué pasaría si dicho organismo aumenta las tasas antes de lo previsto. Por su parte, el gigante asiático es quien lidera la recuperación de la economía en este 2021, lo que “sin duda es una buena noticia para los precios de nuestros bienes de exportación”, comentó Iturralde. Por esta línea, Mordecki proyectó que para fin de año las exportaciones uruguayas hacia China cerrarán con un aumento “por lo menos de dos cifras, más del 10% seguro”. Sin embargo, Moya le colocó una “posible luz amarilla” ya que lo que China demanda del mercado uruguayo “es tan ínfimo dentro de las necesidades de China que tiene otros proveedores para retacear frente a Uruguay”. De esta manera, argumentó el economista de Oikos, si la potencia oriental quisiera sustituir algunos proveedores por dedicarse enteramente a Uruguay, la producción nacional no daría abasto. Buenos vecinos El vecindario, como siempre, es un dolor de cabeza para Uruguay. Por el lado de Brasil, no necesariamente implica un shock directo negativo, según Moya. El economista añadió que, en principio, el país gobernado por Jair Bolsonaro ha mostrado un acompañamiento a la búsqueda del gobierno uruguayo de formar alianzas por fuera del Mercosur, pero hay que ver cómo se materializa. “En los titulares” ese camino es positivo, dijo, pero después “habrá que ver cómo se baja y qué tanto apoyo se recibe”. Dicho esto, Moya redondeó que, en principio, no habría señales negativas, “pero soy escéptico que sean muy positivas”. Iturralde, por su parte, sostuvo que Brasil está marcado por una situación económica “moderadamente optimista”, pero lo engloba una realidad política “muy impredecible y complicada”. Esto se debe a que entrará en período electoral dentro de poco, y el resurgimiento de la figura de Lula generó cierta incertidumbre. Mordecki subrayó las buenas expectativas del gigante sudamericano en cuanto al factor económico, ya que se espera que Brasil —que desde enero ya superó el nivel prepandemia— crezca alrededor de un 5% este año. Argentina, mientras tanto, sufre una realidad distinta. Iturralde observó un diagnóstico negativo, mientras que Moya nuevamente se mostró escéptico con las noticias que puedan llegar del otro lado del río.Así, el director ejecutivo del CED manifestó que, a la muy importante caída del año pasado, se le suma que no hay un “encarrilamiento claro de para dónde sale la cosa”. Mientras tanto, Uruguay se está preparando para abrir sus fronteras al mundo, pero en Argentina esto parece ser recibido con medidas de mayor restricción y prohibición del ingreso de sus ciudadanos al país. “Me temo que van a implementar todo lo posible para que a los argentinos se les haga difícil venir a Uruguay, sobre todo pensando en el turismo estival”, auguró el experto. No obstante, Iturralde resaltó que hay dos cosas que han generado cierto oxígeno a la economía argentina: una es los precios de las materias primas (la cosecha de soja “fue muy buena y permitió el ingreso de divisas”), y la otra es un ajuste fiscal muy grande que se está haciendo vía inflación que permite al gabinete argentino achicar el déficit fiscal “de forma significativa” y reduce poco a poco los riesgos de explosión económica. La casa en orden ¿Cómo se encuentra Uruguay ante todo esto? La economía “lo encuentra con algunos síntomas de debilidad, sobre todo por el tema actividad y empleo”, comentó Moya, aunque también “lo toma con una institucionalidad muy fuerte, con pilares financieros muy sólidos -como es el sistema bancario y financiero en general-, pero sobre todo cómo ha gestionado su deuda”. Todo esto permite “transitar esta situación de una forma positiva”, recalcó el economista. De este modo, Uruguay “está en un barco frente a aguas muy turbulentas, y las está pasando; no es que tiene todo el barco agujereado, sino que la va piloteando”, sintetizó Moya. Claro, la cuestión es que el país es muy dependiente de los vientos internacionales, recordó Iturralde. En este sentido, a su entender, en la medida que se mantengan las condiciones favorables internacionales, los vecinos se estabilicen y la vacunación permita una apertura generalizada de la economía, “podemos tener un segundo semestre de cierta recuperación”, vaticinó. Por otro lado, Mordecki resaltó la gran inversión internacional que Uruguay tiene, y que ha podido mantener una diferenciación frente a sus vecinos en esta materia para los países externos. Lo ha logrado, insistió la experta del Iecon, más allá del cambio de gobierno, lo cual es un punto positivo también para hacer de Uruguay un lugar atractivo para algunos tipos de inversiones. Más allá de esto, Morales puso el foco en que uno de los grandes desafíos económicos para Uruguay está marcado por el mercado laboral, “especialmente en determinados segmentos que han sido los más castigados por la pandemia”. A modo de ejemplo, señaló que —según los cálculos de PwC— entre 2019 y 2020 hubo una baja de 60.000 puestos de trabajo, y cerca de 57.000 de ellos corresponde a informales, y al considerar la edad la reducción se concentra en los segmentos menores a los 40 años (56.000 personas).“Me temo que van a implementar todo lo posible para que a los argentinos se les haga difícil venir a Uruguay, sobre todo pensando en el turismo estival”, comentó Agustin Iturralde del CED