Proceso de desdolarización “nunca va a ser obligatorio”, requiere del convencimiento de los agentes
El Banco Central (BCU) intercambió opiniones con representantes de la Cámara de Industrias (CIU) en el marco del diálogo con actores económicos sobre el proceso de desdolarización de la economía. El titular del BCU, Diego Labat, evaluó que “es un proceso -que nunca va a ser obligatorio- en el cual los agentes económicos entiendan las ventajas y empiecen a usar la moneda”. Por su parte, el presidente de la CIU, Alfredo Antía, explicó que se debe acompañar con políticas que mejoren la competitividad y puso el foco en la inflación. “Estamos para acompañar en este proceso, creemos que es un camino que se inicia”, señaló. En el marco de las instancias de diálogo con actores relevantes de la economía para avanzar en un proceso de desdolarización de la economía local, el BCU y la CIU mantuvieron ayer jueves un encuentro virtual sobre el rol que juega ese sector en este camino que se transita. El gerente de la Asesoría Económica del BCU, Gerardo Licandro, realizó una extensa presentación donde destacó los avances que se han hecho en diversas direcciones. En materia de política de deuda, mencionó el nuevo reparto por plazos de las colocaciones en pesos, con el BCU concentrándose en plazos cortos, y agregó que se trabaja para “reducir los costos de transacción en título en pesos”. A su vez, se trabaja en coordinación con el MEF para generar referencias de largo plazo en moneda nacional para favorecer así los créditos en pesos. También resaltó los avances en materia regulatoria, como la reducción de encajes en moneda nacional, y las instancias de intercambio con los actores relevantes de la economía que viene realizando asiduamente el BCU. Labat destacó la instancia de intercambio, recordó que el BCU ha estado enfocado en atender la situación económica derivada de la pandemia para mantener “los motores funcionando”, pero que más allá de eso se buscan transformaciones para generar “un país cada vez mejor”. “Queremos un país cada vez mejor. Somos un país serio, que tiene un montón de virtudes y ventajas comparativas que se destacan en la región y en el mundo, pero creemos que hay que seguir dando pasos hacia adelante. Uruguay tiene un debe en el tema inflación, notoriamente erosiona nuestro potencial de crecimiento, daña a las empresas”, comentó. En ese sentido, subrayó el trabajo planificado para bajar los actuales niveles de inflación, que son un paso importante en el camino hacia una moneda de calidad. “El país se merece dar esos pasos hacia una moneda de calidad, que cuando esté impuesta nos va a dar un montón de ventajas a cada uno de los uruguayos. Somos conscientes que es un proceso -que nunca va a ser obligatorio- en el cual los agentes económicos entiendan las ventajas y empiecen a usar la moneda, crean en quien custodia la moneda, y va a ser un proceso lento”, sostuvo. Te sigo Por su parte, el presidente de la CIU se refirió a los principales problemas que enfrentan las empresas industriales para desdolarizar sus actividades, pero subrayó que respaldan y acompañarán la política del BCU, ya que permite reducir la exposición a los shocks externos. Explicó que al momento de obtener financiamiento, los instrumentos disponibles “no han sido una ventaja” y “no han contribuido al cambio del portafolio financiero”. Aún así, evaluó que avanzar en la dolarización de la economía permite reducir la exposición de las empresas industriales a diversos shocks externos, y por ello la importancia de “generar mercados de calidad como alternativa a la moneda extranjera”. Antía sostuvo que se deben considerar “muchas variables asociadas a la competitividad”. En primer lugar mencionó la inflación, que “ha generado distorsiones en la economía” y opinó que ha habido “una descoordinación de nuestra política económica”, tanto de la política fiscal, como de ingresos. El incremento del gasto en épocas de crecimiento presionó sobre los precios, al igual que los incrementos de salarios por encima de la productividad, explicó. “Aumentos salariales, la carga de los beneficios parasalariales incluidos en los acuerdos y el carácter de ultractividad ha afectado a la industria y a muchas empresas, que se ven limitadas a la hora de competir”. Otro aspecto sobre el que se debe trabajar, según Antía, es en “lo engorroso de fijar precios en moneda nacional” ya que “se vuelven cifras largas”. Además, estimó necesario abrir cuentas en Unidades Indexadas, y facilitar a las empresas el mercado de las letras -sin intermediación- como forma de agilizar el camino de participación. “Estamos frente a una lógica de inercia, donde la inflación crónica y la conducta de los actores de la economía han institucionalizado” al uso de la moneda extranjera y que “genera decisiones a la hora de invertir”, evaluó. Antía evaluó que se requerirán “cambios de políticas, ajustar normas y leyes” para lograr que estas cosas se entiendan por todos los actores y que tengan como objetivo poner al peso como el numerario dominante de la economía. “Nosotros estamos para acompañar en este proceso, creemos que es un camino que se inicia y con una buena comunicación del Estado se puede recorrer algo que nos lleve –junto con los demás elementos que tensionan la competitividad- a un futuro prometedor”, concluyó Antía.