Transformaciones y desafíos en las empresas públicas
El martes 27 de noviembre, en la sede de ACCPU, la Confederación de Cámaras Empresariales presentó el documento “Empresas públicas: desafíos y transformaciones necesarias. Una mirada desde la óptica empresarial”. La gestión de las empresas públicas ocupa un rol central en la provisión de servicios públicos de alta calidad y a precios competitivos, aspecto clave para promover el desarrollo económico sostenible, la competitividad del sistema productivo y el bienestar de la población. En el caso de Uruguay, la gestión del sistema de empresas públicas ha estado condicionada por aspectos macroeconómicos, por necesidades fiscales, por asumir actividades que trascienden sus cometidos esenciales y por el uso político-partidario de las empresas por parte de sus directores. Estos condicionamientos son derivados de un marco institucional y regulatorio que no está alineado con las buenas prácticas que se observan en otros países. En este sentido, la Confederación de Cámaras Empresariales presentó el martes 27 de noviembre el documento “Empresas públicas: desafíos y transformaciones necesarias. Una mirada desde la óptica empresarial”. El objetivo del documento es plantear la problemática de la gestión de las empresas públicas, abordando en particular los efectos en materia de fijación de tarifas y su impacto sobre los costos y sobre la competitividad de las empresas. El trabajo no pretende innovar sobre el diagnóstico o las soluciones para la problemática de las empresas públicas, sino que recoge los aspectos medulares que diversos académicos y profesionales han desarrollado exhaustivamente sobre el tema. Diversos académicos y expertos han propuesto distintos esquemas regulatorios y arreglos institucionales que podrían promover la modernización y profesionalización de la gestión de las empresas públicas. Más allá de los aspectos técnicos y jurídicos que justifican una u otra solución, se entiende necesario alcanzar un consenso sobre aspectos básicos vinculados a la buena gestión de las empresas públicas que debería estar alineado a los siguientes principios orientadores:
- Proveer servicios competitivos en calidad y precio.
- Directores profesionales en base a idoneidad, incompatibilidad y/o restricciones para la carrera política.
- Reglas de gobierno y control de las empresas que determinen con claridad y transparencia los cometidos de las EEPP como entes comerciales.
- Gestión de tarifas, decisiones de producción y de inversión determinadas por objetivos estratégicos de las empresas, sin interferencia de las necesidades macroeconómicas y fiscales y sin operar como subsidios cruzados de políticas de promoción del desarrollo o la equidad (políticas que deberían financiarse con otros mecanismos explícitos).
- Acotar la discrecionalidad y la prociclicidad de la política fiscal: los desequilibrios macro, en particular los desequilibrios fiscales han condicionado la fijación de precios, las decisiones de inversión y la gestión de la liquidez (vía dividendos) de las empresas públicas, lo que implica en muchos casos que las decisiones se aparten del óptimo comercial. Implementar mecanismos que restrinjan la discrecionalidad y que promuevan una mayor disciplina fiscal permitiría acotar esta subordinación de las empresas públicas a las necesidades de la política macroeconómica.
- Redefinir el rol y los objetivos de las empresas públicas. Avanzar hacia esquemas de fijación de precios alineados a criterios de eficiencia y calidad obligaría a las empresas públicas a concentrarse en sus funciones sustantivas como entes productivos y comerciales del Estado, acotando sus roles como agencias de desarrollo y eliminando la confusión de objetivos que existe en algunos por operar como proveedores y reguladores al mismo tiempo. Esto evitaría, entre otras cosas, que las empresas públicas se embarquen en proyectos de inversión de dudoso retorno o que fijen precios de servicios apartados de los costos de producción por la necesidad de implementar subsidios cruzados entre unidades de negocio.
- Gestión y gobernanza de empresas públicas, en particular, aspectos como:
- Definir criterios explícitos para la conformación de Directorio y Gerencias, estableciendo competencias técnicas, limitaciones ante conflictos de interés e incompatibilidad con cargos o candidaturas políticas.
- Mejorar la rendición de cuentas e introducir mecanismos de incentivo y control de gestión orientados a resultados y eficiencia (para ello es clave acotar su rol a funciones comerciales, aspecto analizado anteriormente).
- Transparentar la información financiera y de gestión de las empresas públicas y la apertura (al menos parcial) del capital accionario al mercado de capitales; mecanismos naturales de introducción de disciplina de mercado. Esto generaría un enforcement natural hacia una profesionalización de la gestión orientada a resultados, obligaría a mejorar la gobernanza y a introducir mecanismos transparentes de rendición de cuentas.
- Fortalecer las Unidades Reguladoras. El rol de las unidades reguladoras trasciende al control de las empresas públicas. Las Unidades están orientadas a defender el bienestar de los consumidores en materia de acceso, calidad, continuidad y costos de los servicios públicos. A modo de ejemplo, en el caso del mercado de los combustibles en Uruguay, diversas empresas privadas están involucradas en la cadena de producción (envasado supergas), distribución y comercialización de combustibles. El rol de las unidades reguladoras alcanza a todos los actores de este mercado.